La posibilidad fue expuesta por la periodista Paola Ochoa, aunque aclarando que no pretende justificar el crimen de ninguna forma.

La reconocida periodista Paola Ochoa publicó una columna en la que invita a analizar el caso de abuso policial que arrebató la vida de Javier Ordóñez el pasado 9 de Septiembre, desde la relación que se vive de estrés y brutalidad policial en la institución, lo que para ella significa uno de los mayores agravantes de la estabilidad mental de un uniformado en Colombia.

“Niveles de estrés que desembocan en altísimos niveles de agresividad, ira, ansiedad y, lo más grave de todo, brutalidad policial” serían algunas de las posibles razones mentales que pudieron originar los tantos abusos hechos por la autoridad, menciona en su columna «La casa del terror» publicada en el diario El Tiempo.

Si bien está claro que Javier Ordóñez murió en un caso de abuso de autoridad en medio de un proceso policial, y que a su vez originó las manifestaciones sociales que posteriormente se convirtieron en graves disturbios, Ochoa propone, entre tanta polémica, otro foco de estudio para tan lamentable panorama, y es el del campo psicológico cómo motor de voluntad.

“Lo que ocurrió no lo justifica nada, pero va mucho más allá de unas cuantas manzanas podridas o malsanas: es una peligrosa semilla que amenaza a varias generaciones futuras de policías, y por eso la importancia de llegar hasta las raíces de semejantes niveles de demencia por parte de quienes deberían cuidar a la gente y velar por la convivencia ciudadana” señala en su columna.

La intención de Ochoa es hacer un llamado a mirar a la Policía, desde los seres humanos que la integran y no sólo como un todo institucional, abordando no sólo las dificultades que afrontan el tener que trabajar de 12 y 16 horas diarias sin derecho al pago de horas extras por un escaso salario de menos de 2.000.000 de pesos mensuales, sino también los problemas existenciales que deben afrontar diariamente los uniformados, comprendidos en “pobreza, hambre, desigualdad, exceso de deudas, exceso de trabajo, poca educación, baja capacitación y ahora también crisis económica y coronavirus”.

Según expone la periodista, el oficio de policía es uno de los que ha sido más afectado por la epidemia del Covid-19, pues es un trabajo que está en constante presión social, y permanente exposición al virus, dejando a los uniformados víctimas de patologías mentales, sumando a los maltratos de la misma institución que según señala “gasta más en armas, municiones, equipos, edificios, helicópteros de guerra y hasta lanzagranadas que en la educación y salud de su persona».

Con el actual reclamo de una reforma policial, estudiosos mencionan que este enfoque que resulta ser diferente, merece ser considerado, pues vela por buscar entender el origen de estos actos de maldad, que es la única forma para evitarlos, pues cómo señalan las investigaciones del Instituto Heartmath en California, existen estudios en Estados Unidos y Europa que comprueban la estrecha relación que existe entre los altos niveles de estrés policial y la brutalidad de estos últimos.

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